Año Nuevo, estrenos nuevos.

Zero Dark Thirty

El tiempo corre rápido y hay que alcanzarlo. Más que balances de fin de año, veamos los estrenos que nos trae el 2013.

Enero:

Zero Dark Thirty. La directora de “The Hurt Locker”, Oscar a la mejor película 2010, nos trae la crónica de la mediatizada persecución y captura de Osama Bin Laden, que según muchos puede darle otra estatuilla a la realizadora.

Hansel & Grettel, Wich Hunters. Versión cool del clásico cuento infantil con los protagonistas ya creciditos. Con  Jeremy Renner (“The Hurt Locker”). 

Febrero: 

Warm Bodies. El director de la emotiva “50/50”, adhiere a la moda zombie con este filme que narra cómo un muerto viviente se enamora de la novia de una de sus víctimas, cambiando su “vida” y quizás a toda la humanidad. Con Nicholas Hoult (“A Single Man”). 

 

Marzo:

Los amantes pasajeros. Lo nuevo de Pedro Almodovar; una comedia sobre tres azafatos muy peculiares que sirve como excusa para que el aclamado director repatrie a los actores más hollywoodenses de España: Antonio Banderas, Penélope Cruz y Paz Vega. 

Abril:

Iron Man 3. La exitosa saga continua con las aventuras del altanero y simpático millonario Tony Stark y su supergadget. Con Robert Downey Jr. (“Chaplin”). 

Mayo:

Nymphomaniac. La última locura del talentoso realizador danés Lars Von Trier. Una ninfómana relata sus experiencias, en una película que se hizo conocida por la renuncia de Nicole Kidman a un pequeño rol, supuestamente por el contenido de las escenas. Con Charlotte Gainsbourg (“The Antichrist”).

Only God Forgives

Junio:

Only God Forgives. El director de la bella y ochentera “Drive” nos trae una historia ambientada en Bangkok donde un policía y un gánster arreglan sus diferencias de una manera poco ortodoxa. Con Ryan Goslin (“Drive”).  

Mosters University. Pixar retoma su exitosa “Monsters Inc.” para, en forma de precuela, mostrarnos los tiempos universitarios de Mike y Sulley antes de convertirse en expertos asustadores. 

Man of Steel

Julio:

Man On Steel. Nueva película de Superman. Un nuevo intento para relanzar la historia del hombre de acero, después del fracaso de “Superman Returns”. Con Henry Cavill (de la serie “The Tudors”) en el apretado traje del superhéroe. 

Agosto: 

300: Rise of an Empire. Aquellos que se maravillaron por la acción y la gráfica tenebrosa de 300, disfrutarán este filme, su secuela. Sin Gerard Butler.

Septiembre:

Prisoners. Primera obra en inglés del director franco-canadiense Denis Villeneuve, hijo pródigo de Quebec. Thriller policial sobre un hombre que rapta a quien cree es el responsable de la desaparición de su hija. Con Hugh Hackman (“The Prestige”).

Octubre:

Old Boy. Spike Lee vuelve a las pistas con esta cinta de misterio y acción basada en el célebre manga del mismo nombre, que trata de un hombre que debe descubrir por qué estuvo encarcelado quince años sin razón aparente; todo esto, en la atmósfera rojinegra del manga. Con Josh Brolin (“No Country For Old Men”).

Noviembre:

The Hunger Games: Catching Fire. Segunda entrega de la saga basada en la obra de Suzanne Collins sobre un mundo futurista bajo un orden totalitario, donde su protagonista debe prepararse para luchar nuevamente en los sádicos juegos, salvar su vida y a su pueblo oprimido.

Diciembre:

The Hobbit: The Desolation of Smaug, es la continuación de “The Hobbit” que está rompiendo récords por estos días. Bilbo Baggins sigue su travesía entre maravillosos paisajes para encontrar el oro en poder del dragón y, de paso, forjar la leyenda del anillo fundamental, núcleo de toda la acción en esta tierra fantástica. Con Martin Freeman (“The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy”).

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Looper. Cerrando el círculo.

Hasta el día de hoy a las 5 de la tarde, viajar a través del tiempo sigue siendo un imposible … Bueno, el astronauta Sergei Avdeyev viajó 0.02 segundos hacia el futuro, pero es tan poco que no cuenta. Y así como muchos imposibles, éste se ha hecho “realidad” en un puñado de películas de ciencia ficción, buenas y malas, como “2001”, “The Planet of the Apes”, “Terminator”, “Back to the Future” y muchas más.

Looper toma este concepto recurrente y, como se trata de aportar, agrega al menos tres elementos interesantes que la hacen digna de ver y disfrutar: Una caracterización dentro de una caracterización, un pequeño actor que se hace gigante en pantalla y un giro argumental que, por decir lo menos, sorprende.

El tiempo. En el año 2074 la tecnología policial de rastreo se ha hecho infalible y los malos simplemente ya no pueden matar y hacer desaparecer el cuerpo como acostumbraban. Entonces se sirven de los primeros túneles del tiempo funcionales para enviar al sentenciado 30 años antes para que se encarguen de él; claro, porque en 2044 las mafias aún pueden asesinar, deshacerse del cuerpo y seguir como si nada.

Estos sicarios supratemporales, los Loopers, viven como reyes hasta que en el futuro alguien comienza a sembrar el caos al enviar masivamente a los mismos loopers por el túnel del tiempo para que su versión más joven los ajusticie. Y en esto de los viajes a través del tiempo ya sabemos bien que las versiones del mismo sujeto no deben hacer contacto, ni menos hablarse, ni mucho menos dispararse…

Joseph Gordon-Levitt - IMDb

Caracterización dual. La versión vieja del protagonista la encarna Bruce Willis, mientras que la versión joven corre por uno de los más talentosos actores del momento, Joseph Gordon-Levitt, quien debió basar su trabajo interpretativo en dos puntos de referencia: El personaje del guión y el Bruce Willis de carne y hueso. Ambos debían parecerse para hacer la historia creíble y alejarse de los resultados ridículos de otras películas que intentaron hacer lo mismo, películas que no merecen ser nombradas aquí.

Fue todo un desafío… No una personificación de Bruce, pero casi”, dice Gordon-Levitt con sus ojos achinados antes de confesar que las películas que vio cuando niño le ayudaron a copiar la voz y los gestos del héroe de acción.

Tres horas diarias de maquillaje, la imitación de la voz y la mirada matadora de su compañero de plató fueron necesarias para lograr la verosimilitud. Unos cuantos retoques en la postedición para terminar el trabajo, y casi no reconocemos al actor.

La sorpresa. Debo admitir que vi la película para contemplar el talento de Gordon-Levitt en su vigésima película, pero me encontré con la desconcertante aparición de un niño actor, Pierce Gagnon. De papel secundario se transforma en un inesperado hilo conductor de la trama y su breve participación produce más miedo, adrenalina y sorpresa que las fruncidas de ceño de la dupla protagónica.

El pequeñín recuerda a Danny Lloyd, miniactor que encarnó al terrorífico niño de The Shining, de Stanley Kubrick, (el “Redrum” aún me da escalofríos), quien, engañado, hizo esa película y desapareció para siempre de Hollywood para vivir una aburrida vida de profesor de matemáticas. Por el bien del cine, espero que el niño con cara de malo de Looper siga actuando.

Looper es una de esas películas de acción que entregan un plus. Bien hecha, con buen manejo de los tiempos y sobria (nada de excesos visuales a la Matrix). Su argumento, si bien se sirve de una idea recurrente, se centra en los esfuerzos transversales por cambiar un avenir sombrío, para cerrar definitivamente el círculo, y, he aquí su fuerza, esto no se hace a punta de balas.

Looper
2012
Rian Johnson
Joseph Gordon-Levitt, Bruce Willis, Emily Blunt, Pierce Gagnon

No soltés la cuerda que me ata a tu alma. Tetro.

En esta película, Francis Ford Coppola conserva su narración magistral y la cubre con el barniz lacado de la era digital. Dio vida a una historia surgida íntegramente de su pluma, valiéndose de uno de los chiches de edición de Apple para impregnarla de una estética HD que a la postre resulta artificial. Nostalgia procesada en clave Mac para relatar un drama tipo tragedia griega, con elementos biográficos, juguetonamente emplazado en Buenos Aires y cimentado en al menos dos grandísimas actuaciones.

Para “El Padrino” (1972), el director adaptó la también obra cumbre de Mario Puzzo. En Tetro, la historia viene de las ideas que transitaban en su cabeza por más de 15 años. En ese largo periodo de creación, ciertos trazos biográficos quedaron inevitablemente plasmados en el relato; sin embargo, el elemento dramático-desgarrador de la historia es pura fantasía.

La nostalgia de este hombre de 73 años lo llevó también a retomar el estilo antiguo de producción. Aburrido de algunas exigencias burdonas de Hollywood, optó por la manera independiente: se asoció con una productora española (Tornasol) y partió con camas y petacas a rodar a Buenos Aires, decisión que él mismo, con una sinceridad brutal, calificó como “un lugar barato y agradable”.

Lo que el viejo Coppola ya debería saber –y esto a modo de paréntesis- es que lo barato cuesta caro. En Buenos Aires, como buena capital sudamericana, le robaron su Macbook Pro que contenía nada menos que el guión y algunos másters. Angustiado, puso avisos en los diarios porteños para recuperarlo, lo que finalmente logró previo pago de una recompensa, que para Francis, a estas alturas, no es nada.

Un minidramita con final feliz, si lo comparamos con el argumento de la película. Tetro (Vincent Gallo) llega a una Argentina atemporal para tratar de incinerar no sólo su pasado bajo un padre desalmado, sino que todos sus lazos familiares. En Buenos Aires, deja de ser Benjamin Tetrocini y se declara sin familia para iniciar una nueva vida al lado de una argentina con acento español (Maribel Verdú) y desayunos con facturitas y dulce de leche en el barrio de La Boca. Todo bien, hasta que su hermano menor llega para quitarle el apetito, con un amor fraternal que le da urticaria y que transforma en presente todos los demonios que había dejado bien lejos en el pasado.

La hermosa frase que da inicio al filme, “No soltés la cuerda que me ata a tu alma”, nos advierte que los lazos familiares, los cariños, los fantasmas y todo lo que atesora el pasado no se puede andar cortando así como así sin un día sufrir las consecuencias.

Gallo, Verdú y el incipiente Alden Ehrenreich (quien tiene los mismos ojos encantadores de DiCaprio) dan vida a una historia de reencuentros, desencuentros, tragedias inimaginables y redención provista de una calidad interpretativa descollante en el caso de Vicent Gallo.

La imagen se viste de blanco y negro para el presente de la historia y de colores para los flashbacks (¡viejito juguetón!). Blanco y negro surrealista para marearnos con el tiempo: la progresión temporal tiene una especie de hechizo, ya que además del color hay otros elementos –vestuario, escenario, tecnología- que nos hacen creer que han pasado años cuando en realidad han sido unos pocos meses.

Coppola no pierde su toque, sobre todo en la composición y el relato. Sin embargo, su estatus de genio no lo salva de dar pasos en falso, como en ciertos efectos de luz y otros artificios básicos que cualquiera de nosotros podría hacer en casa.

Con todo, Tetro es un filme interesante y emotivo sustentado más que nada en la fuerza de la historia y el brillo de la actuación de Gallo. Claramente, Francis Ford Coppola se equivocó al catalogar a esta película como “la más hermosa” de su carrera (¿habrá sido una burda táctica de marketing?). Para mala suerte del director, él es el autor de uno de los filmes supremos de toda la historia del cine y, lo sabemos, nunca lo superará… o más bien nunca aceptaremos que “El Padrino” pueda ser superado.

Tetro

2009

Francis Ford Coppola

Vicent Gallo, Alden Ehrenreich y Maribel Verdú

The Messenger

Tras esquivar balas, preguntarse contra quién diablos pelea tan lejos de casa, ver caer a camaradas bajo el fuego enemigo y casi morir en pedazos en la aridez de Bagdad, un soldado yanqui espera un poquito de paz de regreso a su patria. No es precisamente lo que encuentra.

Sin mostrar ni una sola escena bélica, “The Messenger”, de Oren Moverman, nos muestra la crueldad de la guerra. En particular, lo cruel que puede ser el servicio del ejército norteamericano de notificar a los familiares de los caídos que sus seres queridos dejaron el alma en el quinto infierno.

Bien documentado, gracias al pasado militar israelí del director y a las entrevistas con veteranos de Vietnam y de otras recientes aventuras “democratizadoras” norteamericanas, el filme nos muestra al excelentísimo Woody Harrelson y al enigmático Ben Foster como los encargados de entregar este frío, planificado, burocrático, institucional y finalmente doloroso pésame.

Foster, en los bototos del sargento Will Montgomery, es el pajarito nuevo, el mismo que en el primer párrafo esquiva balas y se pregunta por sinsentidos en pleno fuego cruzado. Quiere entender y cumplir con su nuevo trabajo en el Casualty Notification Team, pero choca con la realidad, que le escupe en la cara la confusión, la negación, la ira y el dolor de los familiares de los soldados mártires.

Visualmente intimista, realista y subjetiva, la película relata los esfuerzos de este sargento por humanizar, quizás erradamente, sus funciones administrativas y, de paso, exhibe las miserias de él y su compañero, el cuadrado milico interpretado por Harrelson. Actor que, dicho sea de paso, en estos cuatro años ha sido el protagonista de una de las remontadas más espectaculares de Hollywood, dejando atrás roles que no hicieron justicia a su innegable talento.

“Sin mostrar ni una gota de sangre” -insisto-, se presenta con crudeza la tortura psicológica del veterano de Irak y su entorno. La tortura del que vuelve pero se siente “extranjero”, la tortura del que tiene que dar unas condolencias absurdas, la tortura del que las recibe, la tortura del que día a día tiene que recibir la rabia de quienes no aceptan su pésame de manual… y así, miserias postraumáticas norteamericanas de ayer y hoy.

The Messenger

2009

Oren Moverman

Ben Foster, Samantha Morton, Woody Harrelson, Steve Buscemi