“El lado bueno de las cosas”, la felicidad donde no la esperas

La felicidad, o en estricto rigor la estabilidad, se puede encontrar en las situaciones más oscuras e inesperadas; todo depende del enfoque que le pongamos. De eso se trata “El lado bueno de las cosas”, relato sobre un hombre que trata de salir a flote de su tempestad interior sirviéndose de algo tan simple y hasta ingenuo como pensar positivo.

El director David O. Russell presenta una comedia dramática que, gracias al inteligente guión y la sólida interpretación del elenco, nos hace partícipes de los dramas individuales y familiares más difíciles, y el desafío que conlleva no quedarse estancado en el llanto.

Tal como lo hizo en su anterior film, “El vencedor” (2010), el retrato de los lazos familiares está exquisitamente bien logrado, sobre todo la relación entre el protagonista treintón y sus padres, quienes deben asumir nuevamente su rol protector al recibirlo en casa para alivianar la tormenta.

Pat, el hijo, encarnado por Bradley Cooper, viene de pasar 8 meses en una institución psiquiátrica a la que cayó tras descubrir a su mujer intimando con un colega en su propia casa.

El episodio no sólo le dejó un trauma punzante y pesadillas eternas, sino que dio pie a un diagnóstico médico que sacó a la luz el síndrome bipolar que siempre había llevado sin saber el nombre que le daban los médicos.

Sale del encierro con la prohibición de acercarse a su esposa y la obligación de medicarse. Pat no quiere ni lo uno ni lo otro. Sigue profundamente enamorado, no confía en las pastillas y cree que con sus estrategias de positivismo todo se puede arreglar… pero parece que no es suficiente.

En su reinserción se encuentra con sus padres sobreprotectores, una mujer que está tan “loca” como él, su hermano petulante, un amigo que no aguanta su aparentemente exitosa vida familiar y el fantasma de su esposa.

Un relato coral divertido y especialmente emotivo. De esas emociones que sacan una risa después de secarse las lágrimas.

Un coro de peso

Si bien Bradley Cooper cumple con éxito una actuación que lo saca de los roles livianitos a los que nos tiene acostumbrados (“¿Qué pasó ayer?”), no es él quien nos entrega la interpretación más conmovedora.

Robert De Niro confirma su lugar entre los mejores actores de todos los tiempos al encarnar al padre conservador pero abierto al cambio, parco pero cariñoso, serio pero divertido. Su actuación es el cimiento de la relación entrañable entre padre e hijo, la más significativa y emocionante del relato.

Para muestra un botón: “Déjame decirte: sé que no quieres escuchar a tu padre, yo nunca escuché al mío, pero te digo que me escuches esta vez. Cuando la vida te pone una mujer como ésta, es un pecado si no la tomas. ¡Es un pecado! Te perseguirá el resto de tus días como una maldición. Estás frente a un gran desafío en tu vida, en este preciso momento. Esta chica te ama de verdad. No sé si Nicky alguna vez te amó, pero estoy seguro de que ahora no te ama… ¡Así que no la cagues!”

Destacable también es el trabajo de la actriz Jacki Weaver, en el papel de la madre, y el regreso a la pantalla grande del comediante Chris Tucker, quien saca más de una risa en el rol de un amigo que se escapa del manicomio y encaja rápidamente en el círculo familiar de Pat.

Jennifer Lawrence. Sí, cómo no mencionarla. Pero dejarla para el final tiene su razón: Su actuación como una chica un tanto desequilibrada producto de un trauma quizás más grande que el de Pat es correcta, pero no para llevarse todos los aplausos. Su rol es vital para la historia y no estamos seguros de que lo llevó de acuerdo a su importancia.

La apreciación mediática de su trabajo está inflada y su nominación al Oscar se debe más que nada a que su imagen vende. Más tiene que ver con su elección como “Mujer más sexy del 2012” que con su trabajo interpretativo. Su rol de “loca cool” recuerda a la sobreactuada Angelina Jolie en “Inocencia interrumpida” (2000). Bueno, Jolie ganó el Oscar por aquel film, lo que confirma que los Oscars a veces son más marketing que otra cosa.

Con todo, el guión de David O. Russell (basado en la novela “Silver linings playbook” de Matthew Quick) sustenta una obra emotiva e íntima que muestra sin quejas lastimeras lo dura pero esperanzadora que puede ser la vida, en un micromundo de locos, que es lo que le da cercanía y simpatía a la historia. Porque, al final, estamos todos locos.

Google se “Oscariza”

The Oscars – Google

Google se metió de lleno en los Oscars y nos regala un sitio completísimo para seguir la premiación.

Basado en su poderoso motor de búsqueda, la página interactiva nos documenta sobre cada una de las películas nominadas en todas las categorías, nos da herramientas para hacer nuestras propias apuestas e incluso nos presenta el lado light con los estilos en la alfombra roja.

Además se aventura a hacer sus predicciones, eso sí, basadas en el número de búsquedas por cada película. Si la Academia eligiera por el interés de los internautas, el Oscar a la mejor película iría para Argo.